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¿Qué es un absceso?
Un absceso es una acumulación localizada de pus causada por una infección bacteriana. Se forma cuando el sistema inmunológico responde a una infección creando pus, compuesto de glóbulos blancos, tejido muerto y bacterias. Los abscesos pueden desarrollarse en varias partes del cuerpo, incluida la piel, la boca o los órganos internos. Los síntomas típicos incluyen hinchazón, enrojecimiento, dolor y, a veces, fiebre.
Causas de un absceso
Los abscesos suelen desarrollarse cuando las bacterias, especialmente los estafilococos, ingresan al cuerpo a través de pequeñas lesiones o folículos pilosos bloqueados. El sistema inmunológico reacciona tratando de aislar la infección, lo que conduce a la formación de pus. Un sistema inmunológico debilitado o afecciones cutáneas preexistentes, como el acné, pueden aumentar la probabilidad de desarrollar abscesos.
Riesgos a largo plazo de un absceso no tratado
Los abscesos no tratados pueden empeorar y provocar complicaciones graves, incluida la propagación de la infección a los tejidos circundantes o incluso la sepsis. Los abscesos internos son especialmente peligrosos, ya que pueden permanecer sin ser detectados y causar daños significativos antes de que los síntomas se vuelvan graves.
